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 [Gastkolumne Fidel Castro]: Asi se es revolucionario! Nchstes Thema anzeigen
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burks
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Anmeldungsdatum: 07.10.2002
Beitrge: 6758
Wohnort: Berlin-Neukoelln

BeitragVerfasst am: 10.09.2003, 23:15 Antworten mit ZitatNach oben

Am 11. September 1973 putschte das chilenische Militr gegen den demokratisch gewhlten Prsidenten Salvador Allende (Originalton Salvador Allende). Die US-Regierung hatte den Putsch initiiert und untersttzt. Aus Wikipedia: "Smtliche staatlichen Institutionen in ganz Chile waren binnen Stunden vom Militr besetzt. Pinochet setzte die Verfassung sofort auer Kraft, lste den Kongress auf, ordnete eine strenge Zensur an und verbot alle politischen Parteien. Ferner ging er brutal und radikal gegen alle linken Krfte des Landes vor. Dadurch gab es bereits in den ersten Wochen zwischen 6.000 und 100.000 Verhaftungen und Exekutionen nach brutalen Folterungen durch Militrgruppen. Viele Menschen verschwanden spurlos und auf ungeklrte Weise. Viele flohen ins Ausland, nicht selten in die Schweiz. Die Opfer wurden zuerst in von Fuballstadien umfunktionierte Gefngnisse gesteckt, spter in die neu erbauten Konzentrationslager mitten in den Wsten. Dort wurden sie nicht selten zu Tode gefoltert und unter anderem mit Flugzeugen hinaus aufs Meer geflogen und dort hinausgeworfen. Die Offiziere wetteiferten unter sich, wer die menschenverachtendsten Foltermethoden anwendete. Mehr als eine Million Verfolgte flohen ins Ausland. Erst nach heftigen Protesten nahm die Schweiz Flchtlinge auf. Die Schweiz war auch das einzige Land, dessen Botschaft sich weigerte, die von Pinochet gejagten Menschen aufzunehmen." Salvador Allende kam whrend der Verteidigung des Prsidentenpalastes La Moneda um, unter ungeklrten Umstnden, vermutlich durch Selbstmord (Letzte Rede am 11.09.1973, 1,4 MB mp3).

Zitate deutscher Medien und Politiker zum Putsch in Chile: "Putsch in Chile ist fr Banken positiv - in Sdamerika kann wieder investiert werden." (Neue Westflische Zeitung). "Jetzt geht es wieder aufwrts. (Die Welt, 29./30.9.1973) "Chile - jetzt investieren!" (Anzeige in der FAZ am 21.9.1093) "Angesichts des Chaos, das in Chile geherrscht hat, erhlt das Wort Ordnung fr die Chilenen pltzlich wieder einen sen Klang." (Franz Josef Strauss im Bayernkurier, 22.9.1973) CDU-Generalsekretr Bruno Heck, zurckgekehrt nach seiner "solidarischen" Reise aus Chile: "Soweit wir Einblick bekommen haben, bemht sich die Militrregierung in optimalem Umfang um die Gefangenen. Die Verhafteten, die wir ... sprachen, haben sich nicht beklagt." ber die Lage der im Nationalstadion von Santiago gefangenen und gefolterten Chilenen sagte Heck der Sddeutschen Zeitung (18.10.73): "Das Leben im Stadion ist bei sonnigem Wetter recht angenehm."

Ich habe diese Zitate nicht vergessen. Am Abend des 11. September 1973 habe ich als Student in Mnster zum ersten Mal an einer Demonstration teilgenommen. Der Putsch in Chile hat meine politische Meinung entscheidend geprgt, auch meine heutige Haltung zur CDU und zu konservativen Zeitungen. Wenn ich Venceremos [Text] von Inti Illimani hre, singe ich immer mit - mit Trnen in den Augen und aus Leibeskrften. Das wird auch so bleiben. Und ich werde nicht vergessen. Un pueblo unido, jams ser vencido!

Zum Ausgleich - und damit ich mich besser fhle - heute eine Gastkolumne Fidel Castros zum Putsch in Chile.

Este 28 de septiembre, da en que la revolucin cubana celebra el aniversario de los Comits de Defensa de la Revolucin, vi la plaza como nunca: se calcul ms de un milln de personas, y llameaban banderas cubanas, chilenas y del 26 de Julio. Combatientes, duros, no ocultaron sus lgrimas. Un clarn militar rindi honores pstumos y en la plaza increble haba grandes efigies del comandante Ernesto Che Guevara y Salvador Allende. El minuto de silencio que se hizo, y cmo se cumpli, fue uno de esos escasos momentos en la vida en que se tiene conciencia, marcada, del paso del tiempo. Con una mezcla de expectacin, dolor y contenida disciplina revolucionaria, el pueblo cubano conoci la histrica versin de los hechos, relatada por el comandante Fidel Castro, el ms dilecto amigo del presidente Allende. Esta es la versin textual:

Nosotros nos vamos a referir esencialmente al carcter de combatiente y de soldado de la revolucin del presidente Allende el 11 de septiembre. A las 6 y 20 de la maana de ese da, el presidente recibi una llamada telefnica en su residencia de Toms Moro informndole del golpe militar en desarrollo. De inmediato pone en estado de alerta a los hombres de su guardia personal y toma la firme decisin de trasladarse al Palacio de la Moneda para defender, desde su puesto de presidente de la repblica, al gobierno de la Unidad Popular. Lo acompaa una escolta de 23 hombres, armados con 23 fusiles automticos, dos ametralladoras calibre 30 y 3 bazucas, que se traslada con el presidente en cuatro automviles y una camioneta al Palacio Presidencial, donde llegan a las 7 y 30 de la maana.
Portando su fusil automtico, el presidente, acompaado por la escolta, penetr por la puerta principal de La Moneda. A esa hora la proteccin habitual de carabineros se mantena normal en el palacio.

Ya en el interior se reuni con los hombres que lo acompaaban, les inform de la gravedad de la situacin y su decisin de combatir hasta la muerte defendiendo al gobierno constitucional, legtimo y popular de Chile frente al golpe fascista, analiz los efectivos disponibles y dict las primeras instrucciones para la defensa de Palacio.

Siete miembros del Cuerpo de Investigaciones arribaron para sumarse a los defensores. Las postas de carabineros, mientras tanto, se mantenan en sus puestos y algunos adoptaban medidas para la defensa del edificio. Un pequeo grupo de la escolta personal custodia la entrada del despacho presidencial con instrucciones de no dejar pasar ningn militar armado, para evitar una traicin.

En el espacio de una hora se dirige tres veces por radio al pueblo expresando su voluntad de resistir.

Pasadas las 8 y 15, por los citfonos de Palacio la junta fascista conmina al presidente a la rendicin y la renuncia de su cargo, ofrecindole un transporte areo para abandonar el pas en compaa de sus familiares y colaboradores. El presidente les responde que "como generales traidores que son no conocen a los hombres de honor" y rechaza indignado el ultimtum.

El presidente sostiene en su despacho una breve reunin con varios altos oficiales del Cuerpo de Carabineros que haban acudido a Palacio, los cuales rehsan cobardemente en aquel instante defender al gobierno. El presidente los reprocha duramente y los despide con desprecio, conminndolos a que abandonen de inmediato el lugar. Mientras se efectuaba esta reunin con los jefes de Carabineros llegaron los tres edecanes militares; el presidente les expresa que no era momento para confiar en los uniformados y les pide que se retiren de La Moneda. No obstante, el presidente se despide con afect del comandante Snchez, que haba sido su eficiente edecn por la Fuerza Area durante varios aos.
Minutos despus de retirarse los edecanes y los altos oficiales de los Carabineros, el teniente jefe a cargo de la Guarnicin de Carabineros del Palacio Presidencial, obedeciendo rdenes de su jefatura, instruye a un carabinero que recorra el edificio impartiendo la orden de retirarse a los miembros de la guarnicin, los cuales comienzan de inmediato a abandonar La Moneda, llevndose parte de su armamento. Lo mismo hacen los carros blindados de Carabineros, que hasta ese instante estaban en posiciones de defensa del palacio.

Un grupo de diez carabineros, acompaados del portador de la orden de retirada y cumpliendo, sin duda, instrucciones, cuando se retiraban por la escalera principal y ya prximos a la salida, vuelven sus fusiles intentando disparar contra el presidente, siendo enrgicamente ripostados por el personal de la escolta. Son estos los primeros disparos que se cruzan con los golpistas.

Mientras estos hechos ocurran, numerosos ministros, subsecretarios, asesores, las hijas del presidente, Beatriz e Isabel, y otros militantes de la Unidad Popular, van arribando al palacio para estar junto al presidente en esas horas crticas.

A las 9 y 15 de la maana aproximadamente, se realizan las primeras descargas desde el exterior contra Palacio. Tropas fascistas de infantera, en nmero superior a doscientos hombres, avanzaban Por las calles de Teatinos y Morand, a ambos lados de la Plaza de la Constitucin, hacia el Palacio Presidencial, disparando contra el despacho del presidente. Las fuerzas que defendan el palacio no pasaban de cuarenta hombres. El presidente ordena abrir fuego contra los atacantes y dispara l personalmente contra los fascistas, que retroceden desordenadamente con numerosas bajas.

Los fascistas introducen entonces los tanques en el combate apoyados por infantera. Un tanque avanza por la calle Moneda, otro por Teatinos, otro por Alameda con Morand y otro en direccin de la puerta principal por la Plaza Constitucin. En ese instante, desde el propio despacho del presidente se abri fuego de bazuca contra el tanque que estaba junto a la puerta principal, que fue totalmente destruido. Otros dos tanques concentran su fuego sobre el gabinete del presidente y un carro blindado dispara sus ametralladoras hasta la Secretara Privada y la oficina de escoltas. Varias piezas de artillera, situadas por el lado de la Plaza Constitucin disparan tambin contra Palacio. El presidente recorre las distintas posiciones de combate alentando y dirigiendo a los defensores. La lucha violenta se prolonga ms de una hora, sin que los fascistas logren avanzar una pulgada.

A las 10 y 45 el presidente rene en el Saln Toesca a los ministros, subsecretarios y asesores que haban acudido a Palacio para estar junto a l, y les expresa que la lucha en el futuro necesitara de conductores y cuadros, que todos los que estaban desarmados deban abandonar La Moneda en la primera ocasin posible y todos los que tenan armas deban continuar en sus puestos de combate. Naturalmente que ninguno de los colaboradores que carecan de armas estuvo de acuerdo con esta tesis del presidente; tampoco las hijas del presidente y dems mujeres que se encontraban en La Moneda, se resignaban a abandonar el palacio.
El combate prosigui violento. Por los citfonos de Palacio los fascistas lanzan rabiosamente nuevos ultimtums, anunciando que si los defensores no se rinden emplearan de inmediato la Fuerza Area.

A las 11 y 45 el presidente se rene con las hijas y restantes mujeres que en nmero de nueve se encontraban en el palacio, ordenndoles con toda firmeza que deban abandonar La Moneda, pues consideraba que no tena sentido que murieran all indefensas. Y de inmediato solicit de los sitiadores una tregua de tres minutos para evacuar el personal femenino. Los fascistas no conceden la tregua, pero sus tropas comenzaban en esos instantes a retirarse de los alrededores de Palacio, para llevar a cabo el ataque areo, lo que produjo un impasse en el combate que permiti la salida de las mujeres.

A las 12 aproximadamente comienza el ataque de la aviacin. Los primeros rockets cayeron en el Patio de Invierno que est en el centro de La Moneda, perforando los techos y estallando en el interior de las edificaciones. Nuevas oleadas de aviones y nuevos impactos se suceden unos tras otros, inundando de humo y de aire txico todo el edificio. El presidente da rdenes de recolectar todas las mscaras antigases, se interesa por la situacin del parque y exhorta a los combatientes a resistir firmemente el bombardeo.

El parque de los fusiles automticos de la guardia personal del presidente se estaba agotando despus de casi tres horas de combate, por lo que el presidente orden derribar de inmediato la puerta de la armera de la Guarnicin de Carabineros del palacio, donde poda encontrarse parte del armamento de aqulla. Al impacientarse por la tardanza de la informacin sobre dichas armas, l mismo, cruzando el Patio de Invierno se dirigi a la armera y observando que se demoraban en derribar la puerta orden que se emplearan granadas de mano en la operacin, logrndose abrir un boquete en el cuarto de armas, de donde extrajeron cuatro ametralladoras calibre 30 y numerosos fusiles Sik, gran cantidad de parque, mscaras antigases y cascos. El presidente ordena que todo se lleve de inmediato a los puestos de combate y personalmente recorre los dormitorios de los carabineros, recogiendo fusiles Sik y otros armamentos que all quedaban. El propio presidente carg sobre sus hombros numerosas armas para reforzar los puestos de combate, exclamando: As se escribe la primera pgina de esta historia. Mi pueblo y Amrica escribirn el resto, lo que produjo profunda emocin en todos los que lo acompaaban.
Mientras el presidente transportaba pertrechos desde la armera, de nuevo se reanuda el ataque areo con violencia. Una explosin quebr cristales prximos al sitio donde se encontraba el presidente, lanzando fragmentos de vidrio que lo hieren por la espalda. Fue sta la primera herida que sufri. Mientras reciba atencin mdica orden que continuara el traslado de las armas, y no cesaba de preocuparse por la suerte de cada uno de los compaeros.

Minutos despus los fascistas reanudan violentamente el ataque, combinando la accin de la Fuerza Area con la artillera, los tanques y la infantera. Segn los testigos presenciales, el ruido, la metralla, las explosiones, el humo y el aire txico convirtieron al palacio en un infierno. No obstante la instruccin dada por el presidente de que se abrieran todos los grifos y llaves de agua para evitar el incendio de la planta baja, el palacio comienza a arder por el ala izquierda y las llamas se propagan hacia la Sala de los Edecanes y el Saln Rojo. Pero el presidente, que no se desalent un solo instante, ni en los momentos ms crticos, ordena hacer frente al ataque masivo con todos los medios disponibles.

Tuvo lugar entonces una de las mayores proezas del presidente. Mientras el palacio estaba envuelto en llamas se arrastr bajo la metralla hasta su gabinete, frente a la Plaza Constitucin, tom personalmente una bazuca, la dirigi contra un tanque situado en la calle Morand -que disparaba funlosamente contra Palacio- y lo puso fuera de combate con un impacto directo. Instantes despus otro combatiente pone fuera de accin un tercer tanque.

Los fascistas introducen nuevos carros blindados, tropas y tanques por la calle Morand 80, intensificando el fuego por la puerta de acceso a La Moneda, mientras el palacio continuaba ardiendo. El presidente desciende a la planta baja con varios combatientes para repeler el intento de los fascistas de penetrar al interior del palacio desde la calle Morand, rechazndolo.

Los fascistas suspenden entonces el fuego en ese sector y piden a gritos dos representantes del gobierno con carcter de parlamento. El presidente enva a Flores, secretario general de Gobierno y a Daniel Vergara, subsecretario del Interior, quienes salen por la puerta de la calle Morand y se dirigen a un jeep militar que se encontraba enfrente. Esto tena lugar aproximadamente a la una de la tarde. Flores y Vergara conversan con un alto oficial que se encontraba en dicho jeep. Al regresar a Palacio y ya prximo a la entrada, desde el mismo jeep les disparan a traicin, recibiendo Flores un impacto en la pierna derecha y Daniel Vergara varios disparos por la espalda, que lo abatieron, siendo recogido por sus compaeros bajo el fuego protector de otros defensores.

Los fascistas haban pedido el parlamento para exigir de nuevo la rendicin, ofreciendo facilidades al presidente y los defensores para abandonar Palacio y dirigirse al destino que escogieran. El presidente reiter de inmediato su decisin de combatir hasta la ltima gota de sangre, interpretando no slo su deseo, sino el de todos los heroicos defensores de Palacio. Desde la planta baja resistieron las embestidas procedentes de Morand, mientras la entrada principal de Palacio estaba ya prcticamente destruida.

Prximo a la 1 y 30, el presidente sube a inspeccionar las posiciones de la planta superior. A estas alturas numerosos defensores haban perecido por la metralla, las explosiones o calcinados por las llamas. El periodista Augusto Olivares asombr a todos por su comportamiento extraordinariamente heroico. Habiendo sido herido grave, fue atendido y operado en la sala mdica de Palacio, y cuando todos lo suponan yaciendo en una cama, con el arma en la mano ocup de nuevo su puesto de combate en el segundo piso junto al presidente. Sera prolijo enumerar aqu los nombres y los actos de herosmo de los combatientes que all se destacaron.

Pasada la 1 y 30 los fascistas se apoderaron de la planta baja de Palacio, la defensa se organiza en la planta alta y prosigue el combate. Los fascistas tratan de irrumpir por la escalera principal. A las, 2 aproximadamente logran ocupar un ngulo de la planta alta. El presidente estaba parapetado, junto a varios de sus compaeros, en una esquina del Saln Rojo. Avanzando hacia el punto de irrupcin de los fascistas recibe un balazo en el estmago que lo hace inclinarse de dolor, pero no cesa de luchar; apoyndose en un silln contina disparando contra los fascistas a pocos metros de distancia, hasta que un segundo impacto en el pecho lo derriba y ya moribundo es acribillado a balazos.

Al ver caer al presidente, miembros de su guardia personal contratacan enrgicamente y rechazan de nuevo a los fascistas hasta la escalera principal. Se produce entonces, en medio del combate, un gesto de inslita dignidad: tomando el cuerpo inerte del presidente lo conducen hasta su gabinete, lo sientan en la silla presidencial, le colocan su banda de presidente y lo envuelven en una bandera chilena.

Aun despus de muerto su heroico presidente, los inmortales defensores del palacio resistieron durante dos horas ms las salvajes acometidas fascistas. Slo a las cuatro de la tarde, ardiendo ya durante varias horas el Palacio Presidencial, se apag la ltima resistencia.

Muchos se asombrarn.de lo que aqu se acaba de narrar. Y as es, sencillamente asombroso. La alta oficialidad fascista de los cuatro cuerpos armados se haba levantado contra el gobierno de la Unidad Popular y slo cuarenta hombres resistieron durante siete horas el grueso de la artillera, los tanques, la aviacin y la infantera fascista. Pocas veces en la historia se escribi semejante pgina de herosmo.

El presidente no slo fue valiente y firme en cumplir su palabra de morir defendiendo la causa del pueblo, sino que se creci en la hora decisiva hasta lmites increbles. La presencia de nimo, la serenidad, el dinamismo, la capacidad de mando y el herosmo que demostr, fueron admirables. Nunca en este continente ningn presidente protagoniz tan dramtica hazaa. Muchas veces el pensamiento inerme qued abatido por la fuerza bruta. Pero ahora puede decirse que nunca la fuerza bruta conoci semejante resistencia, realizada en el terreno militar por un hombre de ideas, cuyas armas fueron siempre la palabra y la pluma.
Salvador Allende demostr ms dignidad, ms honor, ms valor y ms herosmo que todos los militares fascistas juntos. Su gesto de grandeza incomparable, hundi para siempre en la ignominia a Pinochet y sus cmplices.

Asi se es revolucionario!
As se es hombre!
As muere un combatiente verdadero!
As muere un defensor de su pueblo!
As muere un luchador por el socialismo!

Hace unos minutos a esta tribuna nos lleg el texto de las ltimas palabras del presidente Allende.

Trabajadores de mi patria: tengo fe en Chile y su destino. Superarn otros hombres este momento gris y amargo, donde la traicin pretende imponerse. Sigan ustedes sabiendo que, mucho ms temprano que tarde, se abrirn las grandes alamedas por donde pase el hombre libre para construir una sociedad mejor.

Viva Chile, viva el pueblo, vivan los trabajadores!

Estas son mis ltimas palabras, teniendo la certeza de que el sacrificio no ser en vano. Tengo la certeza que por lo menos, habr una sancin moral que castigar la felona, la cobarda y la traicin.

Los fascistas han tratado de ocultar al pueblo de Chile y al mundo este comportamiento extraordinariamente heroico del presidente Allende. Para ello han tratado de enfatizar la versin del suicidio.
Pero incluso si Allende, herido grave, para no caer prisionero del enemigo hubiese disparado contra s mismo, se no sera un demrito sino que habra constituido un gesto de extraordinario valor.
Qu pretenden negarle al presidente Allende! Qu puede negrsele en esa hora suprema de sacrificio y de herosmo!
Calixto Garca, una de las figuras ms gloriosas de nuestra historia, cay prisionero del enemigo. y cuando a la madre le informaban que su hijo estaba prisionero, ella dijo: se no puede ser mi hijo! Pero cuando le dijeron: antes de caer prisionero se dispar un tiro para privarse la vida, ella dijo: ah, entonces s: se es mi hijo!
Despus de muerto el presidente Allende han tratado de lanzar lodo sobre su limpia figura, de una forma baja, innoble y ruin.
Pero qu puede esperarse de los fascistas! Incluso han sacado a relucir el fusil con que combati Allende, el fusil automtico que nosotros le obsequiamos, tratando de hacer propaganda burda y ridicula con eso. Pero los hechos han demostrado que ningn obsequio mejor al presidente Allende que ese fusil automtico para defender al gobierno de la Unidad Popular!

Fue mucha la razn y la premonicin que tuvimos al obsequiarle ese fusil al presidente. Nunca un fusil fue empuado por manos tan heroicas de un presidente constitucional legtimo de su pueblo! Y Nunca un fusil defendi mejor la causa de los humildes, la causa de los trabajadores y los campesinos chilenos! Y si cada trabajador y cada campesino hubiesen tenido un fusil como se en sus manos, no habra habido golpe fascista!
Esa es la gran leccin que se desprende para los revolucionarios de los acontecimientos chilenos.

Este testimonio fue extraido del libro "Grandes Alamedas: El combate del presidente Allende", del autor Jorge Timossi, publicado en La Habana 19 (www.chilevive.cl/homenaje/11sept/testfidel.shtml)

Links:
Chilevive - El 11 de Septiembre de 1973
In Memory of Salvador Allende and all the Other Victims of the Fascist, U.S. Sponsored Coup September 11, 2003
Reden Prsident Allendes - mp3
Escucha la voz del compaero Allende - mp3
Inti Illimani - Cancion del Poder Popular - mp3
Inti Illimani - Venceremos - mp3
Documents: Chile and the United States: Declassified Documents relating to the Military Coup, 1970-1976
Salvador Allende - Wikipedia
Verrat in Santiago, taz, 06.09.2003
Der Putsch in Chile - Telepolis, 11.09.2003
Die Krise der Demokratie in Chile - interessanter Artikel ber die konomische Situation Chiles zur Zeit Allendes
Victor Faras: Salvador Allendes Chile in Dokumenten
Victor Faras: Der Schatten der Nazis ber Chile
Verbrechen gegen die Menschlichkeit an Mapuche-Indianern unter Ex-Diktator Pinochet (1973 - 1990)


11.09.2003
BurkS
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